sábado, 13 de agosto de 2016

Miedo

En ciertos momentos nos sentimos plenos, satisfechos, en la cresta de la ola. Creemos tenerlo todo y nos relajamos para coger aire.

Y de pronto, todavía aturdidos por el golpe, intentamos levantarnos escupiendo restos de arena y sal. La ola que plácidamente nos acercaba al sol se ha convertido en tormenta.

Entonces comprendemos que las cosas más puras de nuestras vidas se construyen con cristal y, tal vez, olvidamos que el cristal se rompe, que hay que pulirlo y protegerlo para que no se resquebraje.

Y ahí nos quedamos, en medio del oleaje, con un sabor amargo en la boca, empapados y perdidos e incapaces de entender por qué hemos perdido tantas cosas.

Nos creímos más fuertes que el mundo, que la distancia, que la vida. Nos conformamos con haber ganado una batalla sin ser conscientes de que en el amor, como en la guerra, nunca puedes bajar la guardia.

Y la derrota siempre duele, el fracaso siempre trae consigo incertidumbre, miedo... Sentimientos que creíamos haber desterrado de nuestro mundo hace mucho tiempo.

Y preguntas, demasiadas preguntas sin respuesta...

Tal vez amaine el temporal y el sol nos ayude a secarnos.

O tal vez no.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Sobre el silencio, la música y las personas de nuestras vidas

Ha pasado otro silencio.

De esos que antes nos parecían terribles y que con los años hemos aprendido a aceptar como necesarios.

De esos que nos limpian por dentro para permitirnos volver con más fuerza o, al menos, siendo menos conscientes de las propias debilidades. 

Pero, cuando después de uno de esos silencios descubres una música que te estalla en la cara y que identificas como una de las mayores expresiones de amor que jamás habías escuchado... Entonces eres consciente de muchas cosas que nunca podrás agradecer lo suficiente.

Son esos pequeños descubrimientos, que nos vuelven locos, los que justifican una y otra vez esa inexplicable elección vital que nos ha arrastrado hasta aquí. Porque no tenemos remedio y, a pesar de todo, no sabríamos hacer otra cosa en nuestras vidas.

Porque no es justo hablar de sacrificio por haberlo dejado todo, haberte subido a un avión y empezar de nuevo. Porque el apoyo recibido es mucho. Porque yo me he ido pero hay quién se ha quedado poniendo en pausa media vida y dejándome volar.

Y un día, después de uno de esos silencios ensordecedores... Escuchas una música que te coge desprevenido, que te recuerda muchas verdades, que puede dibujar el amor a la perfección.

Y entiendes que le debes tus sueños.

Una y mil veces gracias. Por tu infinita paciencia.

Por hacerlo posible y no rendirte nunca.

https://www.youtube.com/watch?v=M-P183jzdfw

Y por otro lado, están todas esas personas que siempre han creído en nosotros, que son capaces de ver más allá de nuestros silencios y que siempre tienen un momento para recomponernos cuando nos venimos abajo. Sin vosotros nada sería posible.

sábado, 14 de febrero de 2015

Sobre los nuevos comienzos

Los cambios realmente profundos siempre vienen acompañados por un torbellino de inestabilidad emocional y, si no tomamos precauciones, la vorágine del cambio puede acabar con todas nuestras certezas hasta destruir parte de lo que somos.

Cuando has elegido un camino determinado, renunciando a la comodidad de muchos otros como respuesta a una vocación; cuando has vencido miedos terribles una y otra vez, cuando, a base de puro esfuerzo, porque nadie te ha regalado nada, has llegado a lugares a los que jamás habías creído poder aspirar, no puedes permitir que las circunstancias te hagan olvidar todos tus logros.

A fuerza de sufrirlo en carne propia cada vez entiendo mejor lo absurdo del sistema imperante. Todo debe suceder deprisa, debes mostrar unos resultados apropiados, pero sobre todo debes hacerlo rápido, o de lo contrario resulta que eres menos válido, que estás menos capacitado.

Mentira.

Este es el funcionamiento de un sistema de corta y pega, que pretende hacernos creer que todos somos iguales cuando la realidad es muy diferente. Cada vez creo más en la individualidad de la persona, en sus capacidades, en sus circunstancias y en la importancia de permitirle desarrollarse a su propio ritmo. Porque estoy harto de sentir una serie de frustraciones de las que no soy culpable, porque el factor tiempo es una cuestión muy relativa en el desarrollo y aprendizaje de cada persona.

Nadie puede decirnos como debemos sentir o entender ciertas cosas, a veces la motivación y las ganas funcionan a destiempo o simplemente desaparecen bajo la presión de una serie de fechas absurdas. 

Por eso, lo más importante es construir nuestras propias verdades. Y si no encajamos en el sistema que se nos impone... No significa que seamos menos capaces, ni peores que el resto, porque la realidad es que nuestro desarrollo y nuestras circunstancias han sido diferentes, únicas.

Y sin embargo, estamos aquí. Lejos de nuestra familia y de nuestros amigos, fuera de nuestra zona de confort, para intentar seguir transitando este camino que, para bien o para mal, nos ha convertido en lo que somos a día de hoy.

Otra realidad aprendida trata sobre la "profundidad" de lo que hacemos. ¿Cuántas veces se nos ha dicho que debemos ser "profundos" porque tenemos que expresar muchas cosas? Es otra gran mentira. No podemos forzar un sentimiento y, en ciertas ocasiones, después de un "parto" creativo, tras culminar un proceso de trabajo prolongado en el tiempo, nos sentimos vacíos, como si hubiéramos perdido una parte de nosotros mismos. Entonces, la única cura posible es un tiempo de silencio, más o menos prolongado, que nos permita reconstruirnos por dentro.

Porque así ha sucedido todo en nuestras vidas. A través de una transformación constante que nos enfrenta continuamente a una búsqueda de verdades que, en ocasiones, no conseguimos encontrar.

Y entonces mantenemos la esperanza de que el tiempo, finalmente, lo pondrá todo en su lugar. 



domingo, 9 de junio de 2013

Recordando la banda sonora de toda una Vida

Y es que Ella me enseñó mucho sobre bandas sonoras.

Sobre Músicas que siempre estarán conectadas a nuestras vidas, y, aunque pasen los años, serán capaces de desatar sensaciones, sentimientos, emociones; de dibujar a personas muy queridas, situaciones, y momentos, con una nitidez mayor que cualquier fotografía.

Así han ido pasando los años y ciertos recuerdos permanecerán en la memoria para siempre.

Y es que después de tanto sufrimiento, de tantas lágrimas y de tantos interrogantes, casi sin darnos cuenta, el Tiempo se nos ha escapado entre los dedos, y a lo lejos empezamos a ver más allá. Porque nos acercamos al final del camino.

Y ahora, más que nunca, debemos ser valientes.

Sé que está nerviosa, y sé que siente miedo. Pero también sé que es capaz, como la que más, y que cuando se siente y deje volar sus manos, será su Música. Como siempre.

Porque tiene el don de hacernos llorar con músicas en las que encuentra verdades universales. Y allí dónde otro no vería más que notas, ella saca a la superficie las miserias del mundo, y te consuela.
http://www.youtube.com/watch?v=hiHKJeoXdNM

Y junto a ella, me llevo a muchos otros conmigo, me lleve dónde me lleve la Vida.

Gente capaz de hacernos ir y venir a través de mundos terribles que nos encogen el alma.
http://www.youtube.com/watch?v=Ii3bGYw-SvQ

Y gente capaz de desprenderse del miedo y soñar con el corazón.
http://www.youtube.com/watch?v=uz1ti410940

Y junto a todos ellos... Me llevo mi Música, sin la que mi Vida resultaría incomprensible.
http://www.youtube.com/watch?v=CB81HCjmXLA

Ha sido Ella la que me ha ayudado a descubrir y comprender muchas cosas.

Así que solo puedo darle las gracias. Y desearle toda la suerte del mundo.

Aunque sé que tendrá uno de sus grandes momentos de Luz brillante.

Y ojalá, nuestros caminos discurran parejos en el futuro.

sábado, 27 de abril de 2013

Escucha, emoción, interpretación.

Empezaré parafraseándome a mi mismo:

"Cuanto más maleable sea nuestro sonido más exigente se volverá nuestro oído y viceversa, si nuestro oído se vuelve cada vez más exigente acabaremos encontrando el camino hacia una mayor paleta tímbrica. Porque en ciertos casos la pescadilla que se muerde la cola puede traducirse en evoluciones positivas."

Ahora os haré una pregunta muy simple: ¿Alguna vez habéis sido capaces de escuchar algo tan hermoso que os hiciese llorar? 

Siempre hablamos mucho de técnica, corren ríos de tinta sobre las obras más exigentes del repertorio, sobre velocidades increíbles y malabarismos que arrancan aplausos y exclamaciones de sorpresa. Todo eso es importante, estoy de acuerdo, pero siempre a su debido tiempo y no en detrimento de algo mucho más básico: El sonido por sí mismo y su capacidad de emocionarnos.

Si tenemos la madurez suficiente para analizar nuestro trabajo de forma objetiva, para valorar lo que hacemos, o deberíamos intentar hacer, nos daremos cuenta de que si desnudamos nuestro arte, solo nos quedará un arma: El sonido.

Creo que el proceso de aprendizaje más difícil, y me refiero a uno para el que no nos será suficiente con toda una vida, consiste en emocionarnos ante el sonido. En dar vitalidad, color y riqueza a ese sonido en virtud de diferentes convenciones estéticas.

Si aprendemos a escuchar hasta las lágrimas es porque sabemos emocionarnos, si sabemos emocionarnos necesitaremos canalizar esa emoción en nuestro sonido y cuanto más profundicemos en esa maleabilidad del sonido mayor será nuestra paleta tímbrica.

Porque a veces, sentándote a escuchar ciertas cosas, con atención, pero sobre todo con emoción, podemos aprender mucho más de lo que creemos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Sobre la creatividad literaria

Es muy fácil crear personajes de distinto género y complejidad. Podemos situarlos en un momento tremendamente dramático de sus vidas o en la placidez de un instante de calma chicha. Podemos hacer que alcancen las estrellas durante un fugaz segundo de felicidad terrible o podemos hundirlos en el barro sufriendo las miserias más profundas del universo.

Lo verdaderamente difícil para el escritor es trascender ese instante y dotar a sus personajes de profundidad, de vidas plenas e interesantes. Tal es la dificultad de recrear una realidad ficticia.

Así llevo años queriendo escribir sobre muchas cosas: sobre la felicidad de la vida y la decadencia de épocas pasadas, sobre las segundas oportunidades y los finales felices, sobre los sueños que nos esperan en el horizonte y sobre el olor a viejo que despierta recuerdos de infancia...

En el intento he creado diferentes personajes con una mayor o menor vida literaria, proyectos abandonados o medio olvidados que jamás me han convencido del todo.

Tal vez todavía no sea el momento adecuado para ello. Crear una imagen aislada es sencillo, el reto consiste en unir todos los fotogramas para crear algo grande y contar la historia de toda una vida.

Y para obtener recursos y herramientas para semejante tarea debemos aprender a vivir.

 

Cuando la húmedad empieza a pesar

No. No estamos hechos para tanta lluvia. Si nos descuidamos se nos esponjan los huesos y se humedecen los entresijos del corazón. Demasiada humedad nos vuelve frágiles y nos entumece el alma hasta dejar en nosotros un leve poso de tristeza. Y no nos queda otro remedio que esperar un poco de sol que nos seque la sonrisa.


Pero a veces, cuando lleva demasiado tiempo lloviendo, es necesario salir fuera de nosotros mismos durante un instante y sentir esa lluvia helada, poniéndonos la carne de gallina, cerrando herméticamente cada uno de nuestros poros. Redimiendo nuestros pecados.

Para poder sentirnos vivos, hacer acopio de fuerzas, y retomar al camino. 

------------------------------

*Hay momentos en la vida en los que la necesidad de escribir se vuelve dolorosa. En los que quisiéramos vaciarnos y dejar salir muchas cosas que llevamos dentro y que nos pesan demasiado. Sin embargo las palabras nos rehuyen una y otra vez, como en una suerte de macabro escondite, condenándonos al silencio. Y no hay más que inmensos espacios en blanco, llenos de significado. Y es cuando nos refugiamos en nuestra música, aunque en ocasiones también estemos demasiado cansados para ello.

Porque, aunque no nos guste, debemos asimilar que existen días para sentarse a ver como llueve.

Y nada más.

"No se puede encontrar la Paz evitando la Vida." (V. Woolf)