martes, 24 de julio de 2012

Y así, la Vida sigue su curso...

A veces las buenas noticias nos provocan una punzada de terror, de pánico, de tristeza, o de miedo... y no porque sean malas noticias, que no lo son, sino porque no encajan en la idea de la realidad que tan pacientemente habíamos construído en nuestra mente.

En esos momentos sólo nos queda ser valientes, asumir que existe una gran diferencia entre nuestras necesidades reales y nuestros deseos, y ser lo suficientemente maduros como para entender cuales son realmente importantes.

Porque muchas veces, lo necesario o lo correcto, no es lo que más nos gusta.

Nos gusta ver la Vida como una novela bien escrita, en la que nada queda al azar, pero todo sigue su curso al margen de nuestros planes o deseos, y una de las lecciones más importantes para triunfar en la Vida que nos ha tocado vivir, es el saber adaptarnos y mantenernos al lado de nuestros seres queridos, apoyando sus sueños, aplaudiendo sus logros, compartiendo sus miedos... Viviendo sus vidas a nuestro lado.

Así es como alcanzaremos ese tan ansiado final feliz, y sólo así podremos apreciar y agradecer los sacrificios que aquellos que más nos quieren están dispuestos a hacer por nosotros.

martes, 22 de mayo de 2012

Un refugio para esos días duros

Sí. Es cierto, corren malos tiempos para los soñadores, tal vez por eso he llegado hasta aquí, cargando con palabras que necesitan ser escritas de alguna manera, que gritan con fuerza dentro de mí reclamando su propio espacio.

Porque todos tenemos algún tipo de mensaje que difundir, aunque nadie quiera o piense en leerlo puede que no sea más que un mensaje personal dirigido a nosotros mismos, a esos sueños que han sido olvidados en el viaje de la vida, o a esos otros que nos han transformado por el camino.

En cualquier caso, es hora de volver a escribir. Sé que el motivo es lo de menos pero... tal vez el mejor de todos sea aquel desconocido llegado en una noche de invierno para cambiarlo todo, para devolverme las ganas de amar, de soñar, de vivir... para recordarme que nunca es demasiado tarde para nadie.

Sé que en breves estará aquí, a mí lado, leyendo estas líneas, y ahora mismo eso es lo más tranquilizador de mi diminuto mundo.